En el marco de un homenaje conmovedor y lleno de emociones, los siete acusados principales se encuentran frente a graves acusaciones relacionadas con graves negligencias en el cuidado de la salud del icónico futbolista Diego Armando Maradona. Entre los fiscales del caso se encuentran Petricio Ferrari, Kasme Iribaren y Laura Capra, quienes han presentado cargos serios que incluyen la acusación de «homicidio culposo por intención», lo que podría resultar en penas de prisión que oscilan entre ocho y 25 años. El caso se centra en la tragedia de «Pelusa», nombre cariñoso con el que se conocía a Maradona, quien, tras someterse a un tratamiento por un hematoma subdural, falleció 14 días después, el 25 de noviembre de 2020.
Según los relatos de los fiscales, se argumenta que el médico responsable de Maradona había indicado que había una mejora tras la intervención quirúrgica y, en ese sentido, autorizó su regreso a casa para continuar con la recuperación. Sin embargo, los fiscales argumentan que existió ignorancia y una falta de diligencia en la atención de sus enfermedades preexistentes. Se acusa a los acusados de haber realizado acciones contrarias a los estándares aceptables de salud y de desatender sus obligaciones, impidiendo que Maradona recibiera la atención médica que realmente necesitaba.
Las evidencias presentadas incluyen extractos de conversaciones entre el equipo médico, donde se hace referencia a la deteriorada condición del futbolista y sus temores respecto a la agravación de su estado de salud. Se menciona que la noche de su muerte, Maradona consumió sándwiches de jamón crudo, lo que contrasta con las indicaciones que debería haber seguido. Su cuerpo fue hallado con señales de problemas en su pierna derecha y abdomen.
A lo largo de su vida, Maradona estuvo marcado por adicciones y un estado de salud muy comprometido durante los momentos previos a su fallecimiento. Los fiscales consideran que el equipo médico tenía la obligación de proporcionarle una atención más adecuada y efectiva.
La autopsia reveló que ‘D10’ falleció de una respuesta crónica secundaria por edema pulmonar agudo e insuficiencia cardíaca, evidenciando que padecía inconvenientes en los pulmones, corazón y hígado, aunque su tratamiento fue considerado insuficiente.

Relación del doctor Leopoldo: «Un padre con un hijo rebelde»
La investigación que tuvo lugar concluyó a inicios de 2021, estableciendo que Leopoldo Luque es el principal responsable en esta situación. Luque, quien estaba a cargo de la intervención médica, afirmó que Maradona dudaba en buscar atención médica durante sus apariciones públicas y que, a pesar de esto, él siempre intentó convencerlo de que se cuidara. Esta relación ha sido comparada con la de un padre con un ‘hijo rebelde’, resaltando la complejidad del vínculo personal entre ambos.
Los médicos descritos en las declaraciones aseguran que «Fluff» o Maradona, era una persona que se mostraba “triste”, “solitaria” y con una visión de vida que dejaba entrever que “se estaba castigando”. Años de fama y presión pueden haber afectado su salud mental, y el ex futbolista, campeón mundial en 1986, rehusaba recibir visitas, mostrando síntomas de depresión.
Los acusados se han enfrentado a dos rondas de pruebas en estos procesos, y la última de ellas se registró en septiembre de 2024, solicitando el juzgado días adicionales, lo cual fue finalmente rechazado por el tribunal. Desde el inicio de las audiencias, el caso ha capturado la atención mediática internacional, generando una gran expectativa en la sociedad y en los seguidores del legendario futbolista. Fuente de RTV

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